ALGUNOS LIBROS QUE LEEN LOS FAMOSOS ¿Cuál es tu libro preferido y por qué razón?

Si sigues leyendo vas a averiguar cuales son algunos de los libros preferidos de algunos famosos. Puede que coincidan con los tuyos, o puede que no.

COSAS: LIBROS QUE LEEN LOS FAMOSOS

Hay libros recomendados para pasar un buen rato, y otros para tomárselos con calma y escudriñarlos detenidamente. Para aprender de su mensaje y culturizarnos. Si un personaje, un mito, como David Bowie lee algo, es fácil que tu aprendas bastante delo que él leyó.

Hace poco conocí una web de libros en donde se generan buenos debates acerca de ellos. Es de Antevez y se llama Nosoloideas.com. El sitio en cuestión es muy bueno para contrastar, conocer y saber de los libros recomendados de la gente.

ALGUNOS LIBROS QUE LEEN LOS FAMOSOS

OPRAH

Desde el año mil novecientos noventa y seis una de las mujeres más poderosas del planeta, según Forbes, ha tenido un club de lectura desde el que recomendaba a su público qué leer y cuáles eran los libros que a ella le inspiraban. Desde el Club de Lectura Oprah, la comunicadora de T.V. ha recomendado a lo largo de años un libro cada mes, siendo el primero The deep end of ocean de Jacquelyn Mitchard.

No solamente se ha conformado con aconsejar un libro por mes, asimismo ha leído pasajes a la audiencia, ha dramatizado escenas, ha entrevistado a sus autores y ha hecho todo lo que es posible por despertar en el público el amor por los libros. De todos y cada uno de los libros que ha recomendado a lo largo de los años que existió el club he elegido algunos: Matar a un ruiseñor de Harper Lee, Al este del Edén de John Steinbeck y Los pilares de la tierra de Ken Follett. Coincidimos en los tres. Grato y reconfortante es comprobarlo.

ALGUNOS LIBROS QUE LEEN LOS FAMOSOS

BOWIE

David Bowie, fue lector y autor

Para el artista inglés la literatura no era un pasatiempo. A un par de años de su muerte hizo un recorrido por su obra por medio de sus lecturas y autores preferidos. La fecunda carrera del artista estuvo llena de lecturas. Poco más de un quinquenio había pasado del final de la Segunda Guerra cuando David Robert Jones, para nosotros David Bowie, cayó a la tierra. Londres aguardaba hasta los sesenta para recuperar la energía creativa absorbida por la posguerra, al tiempo que en Brixton, Londres, un pequeño corría con un cómic bajo el brazo. Averigua cual era.

El personaje de Dennis the Menace, fanfarrón, rebelde, estereotipo de todo lo malo era lo que muchos deseaban y no podían ser, en el Burnt Ash Junior School de Bromley. Para el hijo de una acomodadora de cine y un publicista, no. Ya a los once años intuía que había algo más intenso que la curiosidad, cuando en un campamento de verano scout se subió, por vez primera, a un escenario, en la histórica Isla de Wight. El pequeño rayo ya no sería nunca más el mismo.

Si fuera hoy, probablemente se hubiera embarcado en leer, ¡que se yo! Libros para feministas, o Tratados ecologistas. Pero eran otros tiempos. A los dieciséis años deja la escuela aprobando solo arte. ¿Todavía hay estúpidos y estúpidas que niegan a los autodidactas? Otro día hablaré de eso, largo y tendido.  Pero a lo que vamos, Bowie graba su primer single con The Kon-rads. Un año después, con The King Bees, saca su primer disco en el R. Unido. A los dieciocho abandona el Jones para no ser confundido con el futuro vocalista de la banda televisiva The Monkees. Y llegó el momento en que David Bowie, en mil novecientos sesenta y siete presentaba en sociedad su ópera prima, un disco con aires de teatro de variedades, un musical sobre pequeños y soldados tristes, multinstrumental y sin guitarras eléctricas.

Y el pequeño fue Jones, Bowie, Ziggy Stardust, Aladdin Sane y hasta Thin White Duke. Artista, músico, actor, pintor, empresario. Se transmutó en decenas de personajes, cuando absolutamente nadie lo hacía y por eso ha dejado un legado cultural incalculable.

Hace dos semanas, Duncan Jones, hijo del artista, lanzó vía redes sociales el The Bowie Book Club, a través del que invita a leer una de las obras preferidas de su padre al mes. Son cien libros que el músico descubrió en dos mil trece e incluyen desde ficción e historia de la música hasta ocultismo.

La simbólica canción The man who sold the world, del disco homónimo (de mil novecientos setenta), estuvo inspirada en la nouvelle de ciencia ficción de mil novecientos cincuenta de Robert Heinlin The man who sold the moon. En ese disco asimismo se halla The Supermen, escrita tras haber leído Más allá del bien y del mal, de Friedrich Nietzche, si bien ninguno de estos autores aparece en ese hipotético Top cien.

Los setenta fueron una década profusa, con once discos de estudios, que lo vieron convertirse en Ziggy y Aladdin, desamparar a los Spider from Mars y grabar la Trilogía de Berlín: Low y “Heroes” en mil novecientos setenta y siete y Lodger en mil novecientos setenta y nueve.

ALGUNOS LIBROS QUE LEEN LOS FAMOSOS

ANNE HATHAWAY – EL JARDÍN SECRETO DE FRANCES HODGSON BURNETT

La protagonista de El demonio viste de Prada elige un tradicional de la literatura juvenil que contiene todos y cada uno de los elementos del género. Una huérfana, una mansión espantosa, una ama de llaves desalmada, nuevos amigos y un jardín mágico para la evasión. La obra contó con una adptación cinematográfica en mil novecientos noventa y tres dirigida por Agnieszka Holland y protagonizada por Maggie Smith.

¿Y el preferido de Johnny Zuri? Os invito a buscarlo en Nosoloideas.com. En algún momento lo encontraréis, pero no os va a ser fácil.

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