Nuncanoche: la dark fantasy que dispara ventas y el negocio millonario de las sombras
Estamos en febrero de 2026, en España… y la fantasía oscura ya no es ese rincón polvoriento de las librerías donde uno iba a buscar rarezas con culpa adolescente. Hoy ocupa escaparates, trending topics y mesas centrales. Y en medio de ese oleaje negro, afilado y femenino, hay un título que no se apaga: Nuncanoche.

La primera vez que abrí Nuncanoche lo hice por curiosidad, no por fe. Recuerdo el tacto del papel, ese olor leve a tinta fresca que siempre me devuelve a mis veinte años, cuando todavía pensaba que la fantasía era territorio de dragones nobles y profecías limpias. Aquí no. Aquí había sangre desde el principio. Y una risa incómoda que no sabía si era mía o del narrador.
Mia Corvere, la protagonista, no es la heroína amable que pide permiso antes de vengarse. Es una huérfana moldeada por la pérdida, impulsada por una venganza que no pretende justificarse. Entra en la Iglesia Roja, una escuela de asesinos que mezcla ecos visuales de la Venecia renacentista con el músculo brutal del Imperio Romano. Gladiadores, mármol, intrigas. Todo respira peligro. Pero lo verdaderamente singular no es el escenario, sino la voz.
Ese narrador omnisciente que interrumpe la acción con notas a pie de página cargadas de humor negro y sarcasmo es un artefacto literario que divide a los lectores en dos bandos: los que lo aman con devoción y los que lo consideran una herejía formal. En Amazon España, la edición Kindle suma 472 valoraciones con una media de 4,6 sobre 5. No es un dato frío; es el rastro de una comunidad que no solo lee, sino que discute. “No esperaba tanta sangre ni reír a carcajadas con alguna de las escenas”, escribió una lectora en 2018. Esa frase resume la propuesta mejor que cualquier campaña de marketing.
Y aquí está la clave de por qué importa: Nuncanoche no es solo una novela exitosa. Es un síntoma. Un indicador temprano de un mercado que hoy, en 2026, ya ha cambiado de piel.
Jay Kristoff y la tradición que rompe
Cuando pienso en la genealogía de esta saga, me vienen a la cabeza dos nombres inevitables: George R. R. Martin y Robin Hobb. El primero popularizó la fantasía adulta para masas con su crudeza política; la segunda llevó la psicología de sus personajes a una delicadeza casi dolorosa. Kristoff bebe de esa tradición, sí, pero la dinamita con irreverencia.
Hay algo en su estilo que conecta más con Joe Abercrombie: esa voluntad de romper la solemnidad del género, de recordar al lector que está dentro de un artificio, que puede reír mientras alguien pierde un brazo. Esa mezcla, que en 2016 parecía arriesgada, anticipó una demanda que el mercado empezó a gritar a partir de 2022.
Hoy la fantasía oscura con protagonistas femeninas fuertes, narrativa de venganza y worldbuilding denso es la categoría que más crece dentro del paraguas de ciencia ficción y fantasía. Entre 2023 y 2024, las ventas del género aumentaron un 41,3%. No es un ajuste; es un salto. El mercado global de ficción se proyecta en 11.380 millones de dólares en 2025, con una tasa media del 2%, pero subgéneros como la romantasy, la dark academia y el grimdark con perspectiva femenina crecen muy por encima de esa cifra.
Lo que Kristoff hizo con Nevernight fue adelantarse al ciclo. Plantó una bandera en un territorio que todavía no tenía autopistas comerciales. Ahora las tiene.
Nuncanoche y el salto de nicho a fenómeno
La saga alcanzó el estatus de bestseller en Alemania, España y Francia. En Italia, Mondadori convirtió la edición de septiembre de 2019 en un éxito inmediato. En el ámbito hispanohablante, la recuperación de la licencia por Nocturna Ediciones en 2021 fue más que un trámite administrativo: fue un relanzamiento estratégico.
He hablado con libreros que lo vieron claro. “No es solo el libro”, me decían, “es la comunidad”. Y tenían razón. La base de lectores de Nuncanoche no es pasiva. Es vocal, exigente y, sobre todo, fiel. El fenómeno BookTok hispanohablante en 2024-2025 ha demostrado que los ciclos editoriales ya no mueren cuando baja la primera ola de ventas. Pueden resucitar. Y cuando lo hacen, lo hacen con ediciones especiales, cantos tintados, ilustraciones inéditas, tiradas limitadas que convierten el objeto en fetiche.
La trilogía —Nuncanoche, Tumba de Dioses y Crepúsculo de la Muerte— tiene el perfil perfecto para ese redescubrimiento viral. Violencia sin disculpas. Lore denso. Una protagonista compleja que no pide simpatía. Y una comunidad que lleva años reclamando una adaptación a la altura.
Nevernight y la adaptación que no llega
En 2019, Screen Australia financió una miniserie de tres episodios publicada en YouTube. Fue producida, escrita e interpretada por Piera Forde, una booktuber que abordó el proyecto con fidelidad casi devocional. Dirigida por Genevieve Kertesz, con Jordi Webber como Tric y Damien Garvey como Fat Daniio, aquella webserie funcionó como prueba de concepto. Un experimento honesto. Pero no era HBO. No era una superproducción global.
El proyecto industrial de gran plataforma sigue en el limbo. En foros especializados de Reddit, Nevernight aparece una y otra vez como una de las sagas más deseadas para adaptación televisiva. La demanda existe. Es ruidosa. Pero todavía no ha encontrado al comprador corporativo dispuesto a asumir el riesgo.
El antecedente más cercano dentro del catálogo de Kristoff es Aurora Rising, cuyos derechos televisivos adquirió Metro-Goldwyn-Mayer en 2019. Tampoco ha llegado a pantalla. Y eso dice mucho sobre cómo funcionan los engranajes de Hollywood cuando el presupuesto se dispara y la certeza de audiencia no es absoluta.
Jay Kristoff frente al muro audiovisual
La barrera principal no es la falta de interés. Es la traducción. ¿Cómo se lleva a la pantalla un narrador que interrumpe con notas al pie llenas de sarcasmo? ¿Cómo se conserva esa voz meta-textual sin convertirla en un truco pesado? Lo que en la página es brillante, en pantalla puede colapsar.
A eso se suma el contenido. Violencia explícita. Sexualidad adulta. No es material para una cadena convencional. Exige plataformas con tolerancia real al contenido sin filtros. Y luego está Itreya: tres soles en el cielo, arquitectura veneciana reinterpretada, arenas de gladiadores. El diseño de producción no es barato. Cada episodio necesitaría un presupuesto que solo se autoriza cuando la audiencia potencial es masiva y transversal.
El grimdark sigue generando respeto y cautela en los departamentos de adquisiciones. Aunque las cifras de ventas de 2024 son contundentes, todavía pesa la percepción de que el romantasy o el thriller psicológico son apuestas más seguras.
Y, sin embargo, el dinero suele seguir al deseo. Y el deseo aquí es evidente.
Nuncanoche y el dinero que huele a futuro
Si mañana una plataforma mayor anunciara la adquisición de derechos con calendario de producción concreto, el mercado editorial en español viviría un pequeño terremoto. Nocturna Ediciones podría acompañar el anuncio con ediciones especiales coleccionables. El precedente francés con la edición de tirage limité de Darkdawn demuestra que el formato objeto de lujo funciona.
La pregunta no es si Nuncanoche tiene recorrido. La pregunta es cuándo alguien decidirá que ya es el momento adecuado para invertir fuerte.
Porque el ciclo de vida de esta trilogía está lejos de agotarse. Lo veo en las estanterías, en los vídeos cortos, en los debates sobre si Mia es heroína o monstruo. Lo veo en cómo lectores que crecieron con sagas más luminosas ahora buscan algo más áspero, más honesto en su violencia.
Al final, todo vuelve a esa primera imagen: tres soles que impiden la noche. Un mundo que casi no conoce la oscuridad y, sin embargo, está gobernado por ella. Quizá ahí esté la metáfora que no necesitamos subrayar.
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Preguntas que sobrevuelan Nuncanoche
¿Es Nuncanoche solo para fans de la fantasía dura?
No. Es para lectores que toleran la crudeza y disfrutan de una voz narrativa distinta, incluso provocadora.
¿La violencia es gratuita?
No parece. Está integrada en la lógica del mundo y en la evolución de Mia, aunque puede resultar excesiva para sensibilidades más clásicas.
¿Por qué divide tanto el narrador?
Porque rompe la cuarta pared literaria con notas al pie y sarcasmo. O lo amas o lo rechazas.
¿Tiene sentido esperar una serie de televisión?
Sí, pero con paciencia. El proyecto adecuado necesita presupuesto alto y una plataforma sin miedo al contenido adulto.
¿La trilogía mantiene el nivel?
El consenso de lectores indica que la densidad y la ambición aumentan, especialmente en el cierre.
¿Es un fenómeno pasajero?
Los datos de ventas y la reactivación en redes sugieren lo contrario.
Y ahora que la fantasía oscura ocupa vitrinas centrales, me pregunto: ¿qué pasará cuando las plataformas descubran que las sombras también venden suscripciones? ¿Y estaremos preparados para ver a Mia Corvere caminar bajo tres soles en una pantalla que no perdona errores?

