La vida breve de Kierkegaard: el hijo de la vejez

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Søren Kierkegaard tuvo una vida breve

Nace un cinco de mayo de mil ochocientos trece en Copenhague y muere en mil ochocientos cincuenta y cinco. Su niñez transcurre en un contexto luterano. Su padre le inscribe en estudios de Teología y, después, para elaborar su tesis, el joven pensador va a escribir sobre Sócrates (la repercusión de la Grecia tradicional jamás le abandonó desde su primer acercamiento a ella). Las relaciones con su padre fueron turbulentas; el progenitor deseaba encaminar la vida de su hijo cara a la religión, con el propósito de que acabase cumpliendo con el oficio de pastor luterano.

Kierkegaard asevera en abundantes fragmentos de sus obras que fue “hijo de la vejez” (último de 7 hermanos), lo que quizá influyera en las resoluciones paternas. Años después conoce a su gran amor, Regina Olsen, con la que no llegó a consumar la vida de pareja. La relación entre los dos fue muy tormentosa y jamás existió una genuina afinidad, puesto que se hallaba (en opinión y terminología del propio pensador) en el terreno estético y él en el ético-religioso.

Pero Kierkegaard pasa inadvertido en el siglo XIX a raíz del idioma en que escribe, el danés. Es redescubierto en el siglo veinte mediante Jaspers, Heidegger y, en España, merced a autores como Unamuno, quien llegó a confesar que sintió a Kierkegaard como a un hermano suyo. Kierkegaard conoció de primera mano la filosofía de su tiempo. Viajó a Alemania por un periodo breve y, a su regreso, cobra consciencia de que la filosofía de Schelling, Hegel y Fichte no es más que una pura abstracción.

En aquel ferviente idealismo no halla al hombre individual y específico, al de carne y hueso. Kierkegaard quiere poner al individuo en el primer plano, hacer de él el centro de la filosofía, su primordial objeto de estudio. El individuo es un término esencial y nuclear al que se debe despojar de connotaciones negativas. En consecuencia, la expresión o bien término más convenientes para referirse a él es el de “persona”: el humano en su situación específica existencial, como un ser único.

+ en: Kierkegaard: de la pasión erótica a la angustia y la desesperación | El vuelo de la lechuza

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