
La historia de una pandilla de chavales que viven en el mismo distrito y en la misma época. Asisten por casualidad a una brutal tunda de un agente de la ley a un pequeño traficante que concluye con la muerte de este. Un relato de amistades juveniles, de primeros amores y de compromiso. La pandilla le monta un entramado de espionaje al policía para hacerle confesar.
Una historia de la urbe. Por las calles que dan al mar, a la playa. A un conjunto de casas bajas en una pequeña aldea cuyas esquinas salen de manera directa a la arena. La primera viñeta tiene en primer plano esas casas y de fondo las torres gemelas del Port Olímpic en construcción, una vieja fotografía en tonos sepia que abre el magistral diseño del cromatismo acorde con la historia. De lo deslumbrante a lo crudo.
NOS CUENTAN + EN UN BLOG QUE OS RECOMIENDO CIEN POR CIEN, EFEEME: “Ojos grises”, de Fernando Llor, Roger Vidal y Álex Batlle



#PremiamosElAmor




La visión utópica de Palmer, de la Tierra, no es exactamente la del mejor de los mundos posibles. En lugar de las naciones como los conocemos, la humanidad se ha dividido en Urticaria: albañiles, primos, humanistas, y la lista continúa. (Hay una guía práctica, incluyendo un análisis estadístico detallado). Transporte avanzado permite a la gente cruzar el Atlántico en una hora.
Palmer, es profesora de la Universidad de Chicago con un doctorado de la Universidad de Harvard. Por eso quizás sea que las referencias históricas abundan, así como los fragmentos de la economía, la genética y la sociología. La política, sin embargo, se encuentra en el corazón del libro. El mundo que crea Palmer es extraordinariamente complejo, con las fuerzas y organizaciones que forman una delicada red de coexistencia








